Era extraño pensar que en algún lugar del mundo podría encontrar a mi mejor amigo. Porque eso es todo. Siempre he tenido -y sigo teniendo- la teoría de que a las mejores personas las encuentras sin buscarlas y que, muy a menudo, están mucho más cerca de lo que te piensas, solo que no te percatas de su presencia. Y entonces, solo entonces, las descubres. Y te empiezan a robar. Sonrisas, minutos. Tardes, semanas. Y te acaban robando una vida entera (o un trozo de tu vida).
Y tú, lo único que puedes hacer, es dar las gracias a esa persona por estar ahí siempre. Por apostar por ti. Por no flaquear. Por cogerte de la mano cuando te estás cayendo al vacío. Por sonreírte aún cuando no te lo merezcas. Por creer en ti. Por quererte -aunque solo sea un poco.- Por abrazarte cuando hace frío. Por formar parte de tu vida y punto.
Apliquemos el "... ¿y si?" a la vida de una amistad. Y si. Y si. Y si. ¿Y si confiáramos más en los otros? ¿Y si diéramos más las gracias? ¿Y si todo fuera más sencillo?
Creo que no tengo ganas de decir nada, pero a la vez tengo ganas de decirlo todo. Necesito darte las gracias. Por todo. Tú ya sabes. porqué. Creo que es fácil adivinarlo.
Últimamente el tiempo temblaba y yo solo sacudía tus ideas. Mataría por hacerlo una vez más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario