viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Nunca has sentido que tienes delante a la persona indicada para entregarle tu corazón?

Eran finales de noviembre y las cosas se habían complicado un poco entre nosotros. Ya casi ni hablábamos y, si lo hacíamos, era para reprocharnos cosas que nos habían dolido en su momento. Quizás ese fue el error principal, pero supongo que no puedo culparme por no haberlo sabido en su momento. Nadie se puede culpar por haber querido a una persona. Nadie excepto tú.

Pocas veces al año recuerdo por qué fuiste tú. Porque, precisamente, fuiste tú a quien yo decidí querer con tanto entusiasmo, como si me fueran a pagar dinero por hacerlo o como si fuera a ganar un título .
Juraría que el día en que las cosas cambiaron los dos lo notamos al mismo tiempo. Creo que es así, porque aunque nos doliera mucho ya no nos mirábamos de la misma manera. En cambio aprendimos a mirarnos con otros ojos. Nuestras miradas ya no eran tiernas, nuestras miradas tenían ahora una mezla de pena y culpabilidad, del mismo modo que también tenían miedo. Quizás más la mía, porque nunca quise mirarte demasiado después de que cambiaran las cosas porque tenía miedo de lo que podías decirme sin hablar.Tuve miedo de no saber quererte y así salieron las cosas. Me prometí a mi misma ser menos yo para aprender a ser más tú, como si eso lo solucionase todo. No lo sé, pensé que tal vez, con un poco de suerte, si yo ponía más de mi parte… las cosas se solucionarían. Pero hay un momento (seguro que todos deben haber pasado por el) en que te das cuenta que una relación -ya sea de amistad, de amor o familiar- hay un momento máximo. No sé si sé explicarlo. Es un momento triste, abatidor. Es el momento en el que te das cuenta por primera vez que esa relación, ese vínculo establecido entre dos personas, ya no puede crecer más. Y sabes que forzarlo ya no serviría de nada, porque ha durado lo que tenía que durar. Porque ninguno de los dos está dispuesto a ceder más.
 me gustaría seguir siendo algo tuyo, algo que tengas contigo, algo que sonrías al recordar. Y sé que no es fácil, para mi tampoco lo es, pero te aseguro que vale la pena. Si nos queríamos antes de esto… ¿por qué no vamos a querernos después?

Y una última cosa… por muchas veces en que las cosas entre nosotros dos no hayan ido de la manera en que me hubiera gustado, quiero que sepas que fuiste y eres una parte de mi vida. Y que no estás en la sección de “errores” sinó en la de “lecciones para aprender”. Yo también te echo de menos. :/


No hay comentarios:

Publicar un comentario