Las cosas que tú no querías, sucedieron, los suspiros que tú no querías saber yo daba, vuelven más fuertes. Las lágrimas ni siquiera me salen.
La maldigo a ella y te maldigo a tí, me maldigo a mí por mi estupidez. Todo aquello ahora es nada, todas esas ilusiones que tú decías tener se han caído, como el velo de mentira que era todo esto. Esos planes de futuro... ¿qué futuro?
Gracias por romperme el corazón. Gacias por ser el primero. Mil y una gracias por darme esperanzas, por dejar que me ilusionara. Si algún día reconstruyo esto que tengo aquí dentro, estarás siempre, siempre dentro, como el arañazo que no podrá cicatrizarse.
Es curioso, no has conocido a nadie como yo, nadie real, nadie que puedas tocar, ha sido jamás como yo en lo que has conocido de mundo, ¿entonces? ¿Pretendes decir adiós a la persona que posiblemente jamás vayas a recuperar?
Espero ella me supere con creces, espero que ella sea otro velo, espero que sólo sea una estúpida fachada.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué me subestimas? ¿Por qué tengo que ser inferior para tí? ¿Por qué no abres los ojos? ¿No sabes pensar?
Si sabes hacerlo, ¿por qué eres tan cobarde? Pensé que no querías serlo.
Ahora llegará febrero y tú seguirás ahí, rememorando cosas que se han quedado en nada, cosas que probablemente no vuelvan a pasar, cosas que se parecieron demasiado a esto.
No voy a ser el fantasma de nadie, no voy a ser la amiga de nadie, no voy a ser "lo que pudo ser".
No quiero. No puedo.
Pero ha llegado el momento de decir adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario